Hábitat no tendrá su balance definitivo hasta finalizar la obra, pero incluso entonces será difícil compararlo con una construcción tradicional, ya que los métodos empleados son muy novedosos.
“Hoy en día, todos los proyectos son prototipos ―nos cuenta McAllister, de 3D Construction―. Todavía tenemos que ver si son competitivos o no”.
Desde Peri, Hager confía en que el proyecto de Hábitat será competitivo para su construcción in situ, y que los futuros proyectos serán aún más económicos: “Tenemos mucho margen para reducir costos, y ya hemos comprobado que podemos construir más rápido con menos personas. En las condiciones adecuadas tardaríamos un día en llevar la impresora e instalarla. Creemos que en un par de semanas estaríamos recogiendo todo y volviéndonos a casa”.
Para construir una vivienda de Hábitat suelen hacer falta unos 25 o 30 voluntarios y varias semanas, pero Hager incide en que con la BOD2 solo se necesitan dos personas; una ajustando la velocidad de impresión en el ordenador y otra controlando la calidad del material en la bomba, de modo que en lugar de desplazar a 25 personas para una sola vivienda, según Hager, “basta con llevar a dos personas, una bomba y una impresora para hacer todo el trabajo en el mismo tiempo, o menos”.
Barlow, de Hábitat, va un paso más allá: “Si pudiéramos reducir bastante los costos y tiempos de obra, estaríamos hablando de una auténtica revolución en el sector de la vivienda asequible (y de todo tipo de vivienda). Donde mejor saldrían las cuentas es en promociones donde pudiéramos imprimir de una sola vez unas cinco viviendas adosadas de dos plantas”.
Wake añade que el proyecto ha generado mucha expectación por parte de todo el mundo, ya que se trata de algo muy novedoso: “Desde la perspectiva del proyectista, queda mucho por recorrer para hacerlo más efectivo […] y para asegurarnos de que es una buena alternativa. Debemos tener claro que no nos metemos en esto simplemente porque es algo nuevo, sino que realmente conseguimos algo que no es posible con otras técnicas de construcción”.
El proyecto cuenta con un último aliciente: Hábitat busca sin descanso nuevos patrocinadores y voluntarios, y Barlow confía en que esta iniciativa despierte el interés de profesionales del sector tecnológico.
“Es un laboratorio fantástico ―concluye―. Y nos abre la puerta a un futuro muy interesante”.