El modus operandi de Bridges to Prosperity está bien calibrado: cuentan con tres diseños predefinidos de pasarela, realizados en Autodesk AutoCAD (y dos más en desarrollo), y su instalación tarda solo de ocho a 12 semanas. “Hemos construido estos puentes en los sitios más remotos —asegura Noriega—. Teníamos bastante claro lo que estábamos haciendo en cuanto al diseño y la construcción. Lo que nos costaba más era expandirnos. No queríamos construir solo 20 puentes al año, habiendo 1000 millones de personas con el mismo problema”.
La organización comenzó a digitalizar sus datos, pero no existía ninguna herramienta susceptible de convertirlos en información que pudiese ayudar a Bridges to Prosperity a expandirse al grado que necesitaban. Así pues, el equipo desarrolló su propia aplicación: Fika Map, una herramienta de datos geoespaciales que funciona con IA y aprendizaje automático, y que permite el análisis en remoto para así ayudar a expandir el alcance de la organización más rápido sin necesidad de realizar visitas presenciales, que tanto tiempo requieren.
Con la ayuda de Fika Map, el equipo de Bridges to Prosperity puede acelerar la identificación de ubicaciones por todo el mundo y determinar qué tipo de puente funciona en cada una de ellas, según su topografía. Gracias al aprendizaje automático, Fika Map calcula los costes de cada proyecto y muestra la rentabilidad de forma cuantificable a través de un análisis de impacto tras la construcción, lo cual permite entablar conversaciones productivas con los Gobiernos. Mediante IA y los datos existentes, la aplicación es capaz de demostrar el impacto que tendrá la construcción de cada puente según dónde se construya, a cuántas personas servirá, con qué las conectará y sus ventajas económicas y sociales. La primera misión de Fika Map es abordar las brechas de transporte en Ruanda, donde ha localizado 1500 lugares potenciales para construir puentes. Después irán Etiopía, Uganda, Zambia y Kenia.
El equipo desarrolló Fika Map como una herramienta de código abierto para garantizar que los esfuerzos para poner fin a la pobreza son colectivos. “Ese es un aspecto fundamental: queremos que la herramienta sea gratuita para los usuarios que consideramos capaces de aprovecharlas en sus intentos de crear un acceso rural seguro para las personas —recalca Noriega. Al haber utilizado en su propio trabajo otros datos recogidos de forma colaborativa y de acceso libre, tales como Open Street Maps, el equipo de Bridges to Prosperity quería devolver el favor—. No queremos coger todo ese trabajo que han hecho, que es tan importante, y guardárnoslo para nosotros. Queremos dar al mundo algo que otros puedan aprovechar y convertir en algo aún mejor”.