Un sistema de red en malla es una especie de híbrido entre una minirred solar y una instalación solar para una vivienda unifamiliar, más asequible que la primera y con un nivel de producción de energía mayor que la segunda. La infraestructura centralizada de las minirredes solares presenta mayores costos iniciales, así como de explotación y mantenimiento, y puede tardar unos meses más en instalarse. Los sistemas para viviendas unifamiliares, por otro lado, no generan tanta energía como las redes en malla. El aislamiento, además, con respecto a la red general significa que hay muy poca, o ninguna, capacidad de reserva.
Conexión por conexión, las redes en malla son menos costosas y más eficientes que las microrredes. Según Hannan: “Ahora es posible conectar hogares sin suministro de red casi a la mitad del costo de una minirred tradicional, con la misma fiabilidad y disponibilidad de energía”.
El sistema de Okra utiliza solo unos pocos componentes físicos para conectar los asentamientos rurales aislados, empezando por los paneles solares que van montados en los tejados. Una herramienta cartográfica remota basada en inteligencia artificial utiliza el análisis geoespacial para decidir la disposición más eficiente de esos paneles.
El módulo de Okra, que se ha diseñado con Fusion 360, de Autodesk, es la pieza clave del sistema. Se trata de una unidad de control que gestiona y distribuye la alimentación eléctrica, suministrando corriente a los distintos hogares, ya sean dos o 200, en función de la demanda. Con las baterías instaladas en cada casa, el sistema ofrece mucha más flexibilidad, y el excedente de capacidad sirve para cuando la demanda aumenta.