Dar un par de vueltas al proyecto antes de trasladarlo a píxeles (o acero) ahorra mucho tiempo y dinero. Los constructores pueden aprovechar los entornos 3D para programar mejor el proceso constructivo. Un modelo interactivo puede predecir con exactitud cuánto tiempo durará una tarea concreta, como pueden ser la excavación, el vertido del hormigón, el montaje de las unidades de climatización prefabricadas, la albañilería o la finalización de la cubierta. Según Faure, algunas empresas han reducido sus cronogramas hasta en un 35 % gracias a esta mejor programación.
Y, cuando empieza la obra, los equipos in situ pueden aprovechar la RA para superponer el modelo BIMal edificio en construcción, algo mucho más cómodo que verse sepultado por miles de documentos en papel o en PDF.
Convertir el proyecto de un edificio en un espacio tridimensional totalmente inmersivo da vía libre para utilizar los entornos virtuales como auténticos laboratorios de aprendizaje automático, en los que llevar a cabo experimentos una y otra vez y depurar los diseños a medida que se plantean nuevos retos.
Por ejemplo, simular situaciones límite como inundaciones, incendios o explosiones es prácticamente imposible en el mundo real, pero recrearlas en un entorno virtual permite recopilar los datos necesarios para formar al personal y programar sistemas autónomos.
“Así es como están aprendiendo los vehículos autónomos, de modo que las empresas automovilísticas se ahorran el tener que conducir inmensas flotas de vehículos equipados con sensores durante miles y miles de kilómetros para recopilar todos los datos necesarios ―afirma Faure―. En el sector AEC, donde los accidentes y sus consecuencias en los trabajadores son todavía muy numerosos, tenemos muchísimo que avanzar gracias a mejores equipos de seguridad y la incorporación de robots y sensores a la construcción”.
También los ingenieros acústicos que se dedican al sector AEC pueden sacar partido de la RV mediante simulaciones. Faure advierte que la mayoría de la población mundial vive en ciudades, donde millones de personas se ven expuestas a altos niveles de ruido, por lo que resulta crucial generar espacios que no solo sean agradables y respetuosos con el medioambiente, sino también silenciosos.
Al incorporar un modelo BIM en una plataforma como Unity, es viable estudiar el comportamiento acústico de una onda que atraviesa una instalación y se refleja en un material concreto. Los usuarios podrán percibir la diferencia entre un sonido que rebota en un árbol y el que lo hace en una superficie pétrea, o cómo le afecta una ventana abierta frente a una cerrada.
Unity Reflect es un plug-in de visualización 3D para Revit, de Autodesk, que transforma archivos BIM en modelos inmersivos en 3D que mantienen los metadatos de BIM y requieren muy poco conocimiento técnico para explorarlos y modificarlos. Los cambios en Revit se actualizan inmediatamente en el modelo de Unity Reflect.
“El objetivo de Unity Reflect es que los procesos de optimización de datos tarden unos pocos segundos, en lugar de semanas ―afirma Faure, y añade que Unity es una plataforma abierta cuyo software integra automáticamente fuentes de datos de diversos campos―: Si tienes a una ingeniera mecánica, por ejemplo, trabajando en un aspecto del modelo y a un diseñador de interiores desarrollando otro punto, puedes juntar las modificaciones de ambos en un solo modelo”. Ese fue el caso de SHoP Architects, quienes integraron Unity Reflect en su propio proceso de diseño del 9 DeKalb, una torre residencial llamada a convertirse en el edificio más alto de Brooklyn.